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Vámonos,
Bárbara, hacia la libertad
cine. feminismo.
En Josetxo Cerdán y Marina Díaz López (eds.), Cecilia
Bartolomé. El encanto de la lógica. La Fàbrica
de Cinema Alternatiu de Barcelona, Barcelona, 2001, pp. 33-41. A "Libres
para Siempre" (www.libresparasiempre.com)
Si no nos movemos desde nuestro interior, cualquier movimiento, incluso
aquel que mejore nuestra situación, lo percibiremos como arrastre
(1).
El cine de Cecilia Bartolomé está marcado por la transición.
La transición política de la dictadura a la democracia
está presente en su mediometraje "Margarita y el Lobo"
(1970) y en su primer largometraje "Vámonos, Bárbara"
(1977). El período de la transición política que
va desde 1979 a 1981, justo antes del golpe de Estado del 23-F, es el
tema del documental "Después de" (1981), realizado
junto a su hermano Juan José. La más reciente "Lejos
de Africa" (1998) también se desarrolla en un contexto de
transición política: la transición hacia la independencia
de las colonias africanas.
En el cine de Cecilia Bartolomé las transiciones políticas
funcionan como contexto histórico estructurante para las transiciones
personales. Sus películas relatan tanto la historia de tránsito
de sus personajes hacia la libertad en contextos históricos de
transición política como dan muestra de los obstáculos
políticos-personales en la consecución de la libertad.
El motivo de la transición convierte la libertad en un eje central
en la filmografía de esta directora.
Paradójicamente, sin embargo, el cine de Cecilia Bartolomé
está marcado por la censura. La tardía censura franquista
que recayó sobre "Margarita y el Lobo" impidió
a la directora volver a rodar hasta la muerte de Franco. "Después
de" también fue objeto de una censura 'de transición'
ya que al no serle otorgada la subvención de taquilla, se hizo
imposible su exhibición (2). Finalmente, el hecho de que Cecilia
Bartolomé no aparezca en recientes antologías o diccionarios
sobre cine español nos hace pensar en el funcionamiento de una
censura psíquica-política en la construcción 'oficial'
de la historia del cine español (3).
No puede dejarnos de parecer sintomático que diferentes formas
de censura hayan recaído durante treinta años sobre el
cine de una directora que no sólo está especialmente preocupada
por la amnesia histórica (4) sino que además se ha definido
siempre como feminista ("lo personal es político").
Si bien es cierto que definir un cine como feminista no está
libre de cierta controversia teórica (¿una película
es feminista debido a las intenciones de autora, a sus estructuras textuales
o a la forma en que es recibida?), no podemos tampoco obviar que el
cine de Cecilia Bartolomé hubiese sido inconcebible antes del
feminismo (5). No sólo fue durante estos años cuando por
primera vez las mujeres en Europa y Estados Unidos vieron incrementadas
sus posibilidades de acceder a la realización cinematográfica
(en España a parte de Cecilia Bartolomé estaban Pilar
Miró y Josefina Molina) sino que además el cine, de acuerdo
con los postulados revolucionarios que proliferaron tras Mayo del 68
(6), se convertiría en un medio privilegiado para la intervención
política feminista. En el caso de la directora que nos ocupa
esta intervención es clara en tanto que en su cine se produce
una 'personalización' de temas histórico-políticos
como las dictaduras, la negación de derechos a la mujer y el
ejercicio de la dominación sobre Otra raza/cultura.
El lema feminista "lo personal es político" organiza
el primer largometraje de Cecilia Bartolomé, "Vámonos,
Bárbara", primera película explícitamente
feminista del cine español (7).
La película está contextualizada en la transición
política pero en una realidad legal/social todavía sexista
(la ley obligaba obediencia al marido) (8) y narra la transición,
el tránsito, personal de una mujer desde la frustración
sexual y vital hacia la libertad.
La primera escena de la película, antes de los títulos
de crédito, nos muestra a Ana en pleno acto sexual con un compañero
de trabajo. Detrás de una pecera con peces de colores. Cuando
Ana se incorpora, un plano nos la muestra "emergiendo" de
la pecera. En la segunda secuencia, al amanecer, Ana llega a su casa,
entra en un oscuro dormitorio conyugal y tras abrir los ventanales para
que entre la luz, llama a su marido por teléfono para informarle
de que le deja mientras la conversación aparece montada con fotografías
familiares y del día de su boda en blanco y negro.
La protagonista se "lanza", como lo definen sus amigas en
la playa, a realizar un viaje, metáfora de un tránsito
personal o subjetivo. En la medida en que Ana viaja para regresar a
sus lugares de infancia - el primer trayecto es a casa de su tia Remedios,
lugar donde veraneaba de niña - y en la medida en que lo hace
con su hija adolescente Bárbara - personaje crucial como el título
de la película indica - podemos suponer que la película
va a tratar sobre una transformación en la identidad de la protagonista
(9).
El hecho de que la película se estructure genéricamente
como una road movie, define esta transformación de la protagonista
como una transformación cuyo objetivo es la libertad. En este
viaje en busca de la libertad, Bárbara funciona como lazarilla
adolescente del deseo de la madre. Deseo de llevarse el Mercedes del
padre para realizar el viaje (en vez de su Ford Fiesta estropeado),
deseo de despertar sexual, deseo de una vida aventurera.
Los nueve viajes de Ana ponen en escena el tránsito desde una
posición de 'muerte subjetiva' (en la segunda secuencia de la
película Ana se define como "una mujer acabada") a
una posición de re-iniciación sexual (madre e hija, cual
Caperucitas Rojas, salen de la casa familiar hacia la casa de la tia
Remedios y se pierden por elegir un camino alternativo más atractivo)
(10) para alcanzar finalmente una posición de "libertad
que debe inventar sus propios fines sin ayuda" (11).
Tanto la libertad como el lema feminista "lo personal es político"
parecen también organizar el documental "Después
de". No podemos dejar de notar que el montaje de este documental
sobre la transición política se cierra con un "¡viva
la libertad!" de Jesús Merino, comisario de policia expedientado
por su defensa de la democracia, y con la declaración de un hombre
de la calle: "O hay libertad o no la hay". La libertad aparece
como el deseo de las personas, como el fin personal-político
del documental y como el fin/objetivo de la transición política.
En "Después de" la conexión feminista entre
lo personal y lo político funciona a dos niveles. Por un lado,
la directora realiza un documental sobre la transición en el
que las mujeres tienen un lugar y una voz políticas. En la medida
en que el documental construye una memoria colectiva de las mujeres
es un documental políticamente feminista (12). Por otro lado,
en este documental no sólo lo personal se construye como político
sino que además lo político (las dificultades ideológicas,
sociales, y económicas para realizar la transición hacia
la libertad pacíficamente) aparece personalizado. Las opiniones,
las imágenes, los gestos de la gente de la calle dan muestras
de las resistencias emocionales personales y colectivas (en tanto que
compartidas por un grupo) que tras cuarenta años de dictadura
se anteponian frente a la idea de la libertad.
Esta resistencia se hace especialmente notable en relación al
tema de la liberación de las mujeres ("sexualidad no es
maternidad", derecho al divorcio, derecho al aborto) (13), resistencia
que aparece incluso entre las propias mujeres. Podemos decir que se
trata de una resistencia 'de transición' ya que se organiza a
partir de dos discursos ideológicos sobre los que se sustentaba
el régimen franquista. El debate o bien se articula en un discurso
religioso sobre la mujer (virgen/pecadora) o bien en un discurso centrado
en la figura de 'la esposa-madre' como pilar de la institución
familiar (14).
"Lejos de Africa" realizada en 1998 replantea la cuestión
política de la libertad en términos personales como ya
ocurria en "Margarita y el Lobo" y en "Vámonos,
Bárbara". Sin embargo, mientras que en estas dos películas
la consecución de libertad aparece asociada de forma optimista
a la soledad (15), en "Lejos de Africa" la libertad/soledad
ya no aparece como ganancia sino como pérdida (Susana llora en
el viaje final que la lleva lejos de Africa). La película pone
en escena un duelo personal-político por la pérdida que
supuso la libertad del "Continente Oscuro": la libertad de
las colonias africanas/la libertad de la (Otra) mujer (16).
El viaje que "Lejos de Africa" es (viaje a Africa) es viaje
también para la protagonista/directora (viaje autobiográfico
a la infancia) (17). Ahora bien, mientras que en "Vámonos,
Bárbara" el viaje funciona como metáfora de la soledad/libertad,
en este filme el viaje funciona como metáfora del proceso de
des-encuentro con el Otro.
La estancia en la colonia, es decir, la historia que nos cuenta la película,
está estructurada a partir del viaje que realiza la protagonista
con su amiga negra Rita. Su viaje a pie por la selva en busca del poblado
de Rita cuando cuentan con quince años de edad es tanto metáfora
del tránsito de la niñez a la adolescencia (pérdida
de la infancia) como del tránsito a través del cual el
Otro deja de aparecer como fascinante/mágico para aparecer como
siniestro/hostil en tanto que es diferente a 'la imagen' que se tenía
de él/ella.
Durante el viaje Susana descubre que su amiga es Otra (no tiene poderes
mágicos, está tan perdida como ella en la selva) así
como descubre que Africa es Otra. La realidad (infantil) de la Africa
colonial se desvanece para dejar paso a la realidad (adolescente) de
la selva, una realidad hostil (las serpientes de agua la atacan hasta
hacerla sangrar) y siniestra ("una pesadilla"). Su amiga Rita
- representante del Otro (Africa, la otra raza) - se erige como significante
de la diferencia: "Lo siento Susana, esto no es la península".
Durante el viaje se establece no sólo la distancia entre selva
y península sino también entre negra y blanca. De hecho,
el segmento narrativo en el que se encuentra el viaje (1956) empieza
con la voz en off de Susana diciendo que a los quince años Rita
y ella eran inseparables y termina, tras el viaje, con la separación
de ambas: cada una en un barco que navega en dirección contraria.
Rita se va a la península, Susana se queda en Africa.
La siguiente secuencia, que ya pertenece al segmento narrativo fechado
en 1961, continúa con la lógica del Otro iniciada en el
segmento anterior. Sin embargo, esta vez se trata del encuentro con
el Otro sexo. Susana ya "tiene un hombre". Este encuentro
también va a estar marcado por el des-encuentro, por la diferencia.
La herida que se hace Susana en la pierna con un aparejo del barco de
Diego rima narrativa y visualmente con la herida ocasionada por las
serpientes de agua en el viaje por la selva con Rita. Esta herida también
cumple la función narrativa de enfrentar a Susana con la diferencia
del Otro: Diego desea a las mujeres negras así como desea quedarse
en Africa. Susana, sin embargo, "siempre será una peninsular"
y "siempre estará de paso" en Africa.
La resolución de este conflicto de identidades se alcanza al
final de la película cuando Rita, tras haber permanecido en la
península durante cinco años, vuelve a Africa (su lugar)
y se casa con Diego (el Otro) y cuando Susana inicia su viaje a la península
(su lugar) con la piedra mágica que le da el cocinero Silvano
(el Otro). Ahora bien, el viaje final de Susana aunque viene a resolver
el conflicto de identidades que pone en escena la película -
Rita en Africa/Susana en la península -, no funciona como metáfora
de la libertad personal-política (España en 1961), tal
y como ocurre en "Vámonos, Bárbara", sino que
funciona como metáfora de la libertad personal-política
del Otro: Rita se ha casado con el antiguo pretendiente de Susana, las
colonias están a punto de lograr la independencia (como anuncia
la voz en off en la última secuencia).
A modo de conclusión decir que en el cine de Cecilia Bartolomé
encontramos una reflexión feminista (reflexión personal-política)
sobre la libertad. "Margarita y el Lobo" y "Vámonos,
Bárbara" se ocupan de la consecución de la libertad
personal-política de sus protagonistas y lo hacen a partir de
una separación con respecto al Otro sexo. "Después
de" nos muestra las resistencias sociales y emocionales (ambas
de interés político) que se anteponen ante la libertad
tanto del país como de las mujeres. Y "Lejos de Africa"
pone en escena el doloroso tránsito subjetivo que conlleva la
aceptación de la diferencia y de la libertad del Otro.
Ahora bien, es sólo a través de este tránsito de
reconocimiento de la diferencia y de la libertad del Otro, tránsito
que no es sólo personal sino también político,
que podemos recuperar la realidad de nuestra propia libertad.
NOTAS:
(1) Amelia Valcárcel, Rebeldes. Hacia la Paridad, Plaza y Janés,
Barcelona, 2000, p. 153.
(2) La película de Imanol Uribe "El Proceso de Burgos"
(1979) sufrió el mismo tipo de censura. "El Crimen de Cuenca"
(1979) de Pilar Miró fue objeto de un secuestro judicial. Véase
Eduardo Rodriguez y Concha Gómez: "El Cine de la Democracia
(1978-1995)", en Cuadernos de la Academia de las Artes y las Ciencias
Cinematográficas de España, nº 1, Octubre, 1997,
pp. 185-225, p.187, pp. 194-5.
(3) Los motivos de la omisión de Cecilia Bartolomé en
el Diccionario del Cine Español dirigido por José Luis
Borau (Alianza Editorial, Madrid, 1998) son obscuros ya que Julio Pérez
Perucha escribió la voz de la directora. Sobre las conexiones
entre censura psíquica y censura institucional/política,
véase Annette Kuhn: "The Big Sleep: A Disturbance in the
Sphere of Sexuality", en Wide Angle, 4/3, 1981, pp. 4-11. Y Sigmund
Freud: "Análisis Terminable e Interminable" (1937),
en Obras Completas, tomo IX, Biblioteca Nueva, Madrid, 3339-3364, p.
3353.
(4) Mª Dolores Fernández-Fígares: "Entrevista
a Cecilia Bartolomé (19 de Julio de 1999)", Anexo 2 de la
tesis inédita: El Cine Etnográfico en España y
la Colonización del Imaginario, Universidad de Granada, 2000,
p. 6.
(5) Véase Annette Kuhn: Women's Pictures. Feminism and Cinema,
apéndice a la segunda edición, Verso, Londres y NY, 1994,
p. 230.
(6) Véase Julio Pérez Perucha (ed): Los Años que
Conmovieron al Cinema - Las rupturas del 68 - , Filmoteca Generalitat
Valenciana, Valencia, 1988.
(7) Cecilia Bartolomé definió su película como
feminista y la mayor parte de la crítica del momento catalogó
la película en estos términos, afectando así el
modo en que iba a ser recibida por los espectadores/as.
(8) La igualdad entre hombres y mujeres no se produjo hasta 1978 con
la redacción de la Constitución. Pero no fue hasta 1981
que se introdujo la igualdad de los cónyuges dentro del matrimonio.
Véase Cristina Alberdi: "Ser Feminista. Pioneras del Cambio"
en Laura Freixas (ed.): Ser Mujer, Ediciones Temas de Hoy, Madrid, 2000,
pp. 201-224, pp. 205-7.
(9) Annette Kuhn ha apuntado que el cine feminista trabaja mucho el
tema de las relaciones madre-hija para explorar la cuestión de
la identidad para las mujeres. Annette Kuhn: Women's Pictures, p. 243.
(10) Véase el análisis que Bruno Bettelheim realiza de
este cuento en términos de iniciación sexual. Referencias
al cuento infantil "Caperucita Roja", se encuentran también
en el mediometraje "Margarita y el Lobo". Bruno Bettelheim,
Psicoanálisis de los Cuentos de Hadas (1975), Editorial Crítica,
Barcelona, 1990, pp. 235-257.
(11) Simone de Beauvoir, El Segundo Sexo (1948), Ediciones Siglo Veinte,
Buenos Aires, 1972, tomo 1, p. 17. El análisis que hace Bruno
Bettelheim del final abierto del cuento de "Caperucita Roja"
es aplicable al final de esta película: "No se tiene por
que decir lo que Caperucita va a hacer ni cómo será su
futuro. Gracias a su experiencia, esto podrá decidirlo ella sola".
Bruno Bettelheim: Op.cit., p. 256.
(12) Amelia Valcárcel: Op.cit., p. 157.
(13) Cristina Alberdi cuenta cómo en 1979 fue expulsada como
abogada del Tribunal Eclesiástico por realizar unas declaraciones
a Interviú sobre el divorcio y la liberación sexual y
cómo en los primeros años de democracia el Colectivo Jurídico
Feminista al que pertenecía fue denunciado por algunos compañeros
de profesión que no podían aceptar que hiciesen una defensa
política ante los malos tratos a las mujeres. Cristina Alberdi:
Op.cit., p. 206 y pp. 220-1.
(14) Ibid. p. 206 y p. 217. Véase también "El Tiempo
de la Horma" en Amelia Valcárcel, Op.cit, pp. 25-67. Sobre
la figura de la 'madre' en el discurso ideológico del dictador
portugués José de Salazar, véase Claudia Ribeiro:
"Políticas de Género y Representaciones de Las Mujeres
en el Cine Portugués, 1930-1950 ", en Secuencias, nº
15, 2002, pp. 32-41.
(15) En una conversación con Cecilia Bartolomé, ella definió
la problemática tal y como era vivida en la década de
1970 en términos de pareja=frustración/soledad=libertad
(19 de Septiembre del 2001).
(16) El discurso colonialista victoriano definía a Africa como
"el continente oscuro" (dark continent). Sigmund Freud retoma
esta definición para referirse a la vida sexual de la mujer adulta
poniendo así de relieve, como indica Mary Ann Doane, una intrincada
articulación histórica entre las categorías de
la diferencia racial y de la diferencia sexual. Cecilia Bartolomé
establece esta misma conexión cuando dice en una entrevista:
"Ya quisieran los negros de Guinea haber podido hacer lo que les
daba la gana. No podían contraer matrimonio, no podían
vender ni comprar, bueno, hazte una idea de que eran lo que éramos
las mujeres a fin de cuentas hasta hace bien poco". Sigmund Freud:
"Análisis Profano (Psicoanálisis y Medicina). Conversaciones
con una persona imparcial" (1926), en Obras Completas, tomo VIII,
Biblioteca Nueva, Madrid, 1974, pp. 2911-2959, p. 2928. Mary Ann Doane:
"Dark Continents: Epistemologies of Racial and Sexual Difference
in Psychoanalysis and the Cinema", en Femmes Fatales. Feminism,
Film Theory, Psychoanalysis, Routledge, NY y Londres, 1991, pp. 209-248,
p. 212. Y Mª Dolores Fernández-Fígares: Op.cit.,
p. 4.
(17) Como ha señalado Annette Kuhn el cine feminista se caracteriza
por recurrir a narrativas autobiográficas. Annette Kuhn: Women's
Pictures, p. 242.
© 2001, Eva Parrondo Coppel. Se permite la copia y la distribución
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2001www.evaparrondo.com
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