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El Porvenir
de la Ilusión Política Política,
Feminismo, Capitalismo.
En Archivos de la Filmoteca nº 38, Filmoteca de la Generalitat
Valenciana, Valencia, Junio 2001, pp. 185-188.
A Celine, Gonzalo y Mari Luz
En un momento histórico en el que los Estados
Unidos cuenta con la hegemonía mundial, en el que las economías
nacionales dependen de las empresas multinacionales, en el que se producen
tensiones políticas nuevas (la multiformidad del mundo y el proceso
de globalización), en el que resurgen el totalitarismo y nuevos
fundamentalismos, en el que en las sociedades neo-capitalistas el consumo
es el vínculo integrador, lo intelectual y lo artístico
están sometidos al mercado, en el que nos encontramos con problemas
sociales como el paro, los inmigrantes, las mafias o la desigualdad,
y con realidades psíquicas como la soledad, el estrés,
una extrema valorización del goce, la falta de afectividad y
la dificultad de comunicarse, en este momento histórico se ha
vuelto tarea urgente una reflexión acerca del estatus contemporáneo
de lo político y de las (im)posibilidades de una nueva visión
radical de la izquierda.
En nuestro país apareció en 1988 "Y después
del postmodermismo, ¿qué?" (Anthropos, Barcelona),
libro en el que las editoras, Rosa Mª Rodriguez Magda y Mª
Carmen Africa Vidal, invitaban a una serie de intelectuales a pensar
sobre la situación filosófica y política que ha
seguido al postmodernismo. En el año 2000 la editorial anglosajona
Verso publica, en su colección "Phronesis" (editada
por Ernesto Laclau y Chantal Mouffe), "Contingency, Hegemony, Universality.
Contemporary Dialogues on the Left", un libro-diálogo entre
el teórico político Ernesto Laclau , la feminista Judith
Butler y el crítico social de la escuela Lacaniana de Eslovenia
Slavoj Zizek . Ambos libros reivindican la actividad del pensamiento
inter-subjetivo para una búsqueda de soluciones políticas
nuevas que hagan frente a la transformación profunda que ha sufrido
el terreno de lo político en las últimas décadas,
transformación que puede resumirse en tres puntos:
1- la creciente dificultad de realizar una distinción clara entre
la 'derecha' y la 'izquierda' en las democracias contemporáneas
.
2- la multiplicación de movimientos que se consideran vinculados
a la izquierda pero que se concentran en una única cuestión
(feminismo, movimiento gay, los verdes).
3- la crisis epistemológica de la filosofía política
derivada del postmodernismo.
Partiendo de la hipótesis de que la crisis fundamental del pensamiento
de izquierdas se debe a la falta de un significante 'universal' que
englobe las propuestas políticas particulares, los autores de
"Contingency, Hegemony, Universality" intentan elaborar un
discurso de emancipación que reconozca el multiculturalismo pero
que no se disuelva en meros particularismos. Los autores parten de la
base de que lo que permite una lucha realmente democrática es
la imposibilidad intrínseca para cualquier tipo de 'identidad
política' de adquirir una determinación final o completa
ya que, como indica Butler, "si una identidad particular trata
de universalizar su propia situación sin reconocer que otras
identidades se encuentran en una situación estructural idéntica,
no conseguirá aliarse con otras identidades emergentes y erroneamente
identificará como propios el significado y el lugar de la universalidad"
. Sin embargo, los participantes difieren tanto en su concepción
de esta imposibilidad de realización completa de las identidades
como en su concepción de cómo articular el principio universalista
dentro de una teoría de la hegemonía en el sentido Gramsciano
.
Mientras que Judith Butler parte de una concepción Foucaultiana
de sujeto (el sujeto elude el intento de capturación ideológica
porque cada sujeto se constituye de forma diferente y porque lo constituido
fuera del sujeto nunca puede devenir completamente interno o inmanente)
y, por tanto, la autora defiende que la transformación de las
relaciones de poder requiere una rearticulación de las relaciones
sociales cotidianas a través de actuaciones (performances) subversivas
que revelen que los significantes ideológicos no alcanzan el
centro íntimo de los sujetos, Slavoj Zizek, y en parte Ernesto
Laclau, parten de una concepción Lacaniana de sujeto des-centrado
(el sujeto es el exceso no simbolizable que surge en los rituales de
interpelación o en la relación de los individuos con los
sistemas de representación) y, por tanto, no comparten la idea
de que la forma de resistirse sea a través de una política
de desidentificación ya que, como ambos señalan, un mínimo
de auto-distancia es condición necesaria para que se establezca
cualquier tipo de relación social así como para que el
ejercicio de poder resulte efectivo .
La segunda divergencia teórica entre los autores se refiere al
hecho de cómo articular el principio universalista y su contingencia
histórica para una teoría de la hegemonía. Mientras
que para Butler lo universal anuncia su contingencia temporal a través
de la lucha ideológica-política por la hegemonía
llevada a cabo por los excluidos de los parámetros que definen
lo universal (mujeres, inmigrantes, gays, etc) y, por tanto, son estos
movimientos los que aseguran la renovación histórica dentro
del terreno de lo político, para Zizek y Laclau la historicidad
del principio de universalidad (el hecho de que las articulaciones político-hegemónicas
están sujetas al cambio) surge de una exclusión primordial
a-histórica. En consecuencia, para Zizek la tarea teórica
no es desenmascarar los contenidos particulares que se incluyen o excluyen
de lo universal sino dar cuenta de la emergencia enigmática del
espacio mismo de la universalidad en cada época. Por ejemplo,
en relación al movimiento político feminista para Zizek
la cuestión no es analizar cómo este movimiento produjo
un cambio histórico en la concepción de lo universal sino
más bien analizar qué condiciones históricas hicieron
posible que las mujeres se experimentasen por primera vez como sujetos
que podian acceder a los derechos humanos universales.
Si bien parece que en términos generales podríamos establecer
una alianza teórico-política entre Zizek y Laclau frente
a Butler, no es este el caso en lo que se refiere a la concepción
de la relación entre teoría y filosofía política
y acción política ya que en este nivel de análisis
la alianza se establece entre Butler y Laclau frente a Zizek. Ambos
consideran que Zizek demuestra la utilidad del psicoanálisis
como paradigma teórico fructífero para pensar acerca del
funcionamiento del dominio ideológico-político (el psicoanálisis
permite comprender la contingencia y el riesgo intrínseco de
toda práctica política ya que permite ver cómo
cualquier objetivo político puede ser subvertido por otras operaciones
de poder) pero le acusan de no ocuparse de traducir las conclusiones
de su filosofía política a la praxis (cómo resolver
los problemas estratégicos que la gente se encuentra en sus luchas
políticas). Sin embargo, podemos decir que esta acusación,
causada sin duda por el nivel de abstracción característico
de los análisis del teórico Lacaniano, en realidad responde
a la radicalidad política que se desprenden de los planteamientos
de Zizek. Ya que mientras para Butler y Laclau el problema político
contemporáneo es cómo se puede alcanzar un consenso entre
los diferentes movimientos de izquierdas, es decir, cómo se puede
crear un discurso universalizador que no vaya en contra de las particularidades,
la postura de Zizek es precisamente cuestionar la reivindicación
postmoderna de la pluralidad de luchas políticas en la medida
en que la multiplicidad de grupos políticos (verdes, gays, feminismo,
anti-racismo, etc) ha conllevado un abandono de perspectivas estratégicas
globales y, sobre todo, una renuncia a llevar a cabo un intento real
de superar el régimen capitalista liberal y democrático
existente.
Si bien es cierto que podemos constatar que la proliferación
de diferentes grupos políticos dedicados a una causa específica
ha conllevado una aceptación inconsciente de la lógica
dominante del sistema neo-capitalista, aceptación que encontramos
tanto en discursos de resignación ante las necesidades de la
ecomomía de mercado como en discursos teóricamente vinculados
a la izquierda pero que en la práctica permiten la consolidación
del sistema (Judith Butler, por ejemplo, denuncia el modo en que el
feminismo en EEUU funciona en completa complicidad con los objetivos
colonialistas al imponer sus normas de civilización a través
de una elisión de las culturas locales) , no parece que la solución
se encuentre ni en añorar tiempos en los que se creia en la posibilidad
de la emancipación colectiva o en la democracia como sistema
que en sí mismo protege las libertades y derechos humanos ni
tampoco en creer que vivimos en un momento histórico post-político
que nos permite recapitular los retos pendientes de la modernidad (la
libertad, la autonomía, la justicia, el bienestar social y los
derechos individuales) sin recurrir ni a Grandes Teorías ni a
partidos políticos .
Frente a la proliferación de subjetividades políticas
nuevas y al neo-individualismo de corte Foucaultiano que propone una
visión estética de la ética (cada individuo debe
producirse a sí mismo/a como sujeto construyendo su arte de vivir
particular respetando los derechos de los Otros) , Zizek reivindica
un cambio socio-político global en las relaciones fundamentales
de nuestra sociedad. Para ello defiende la recuperación de la
lucha de clases como lucha central (que no única) en la constitución
de las identidades de los agentes sociales ya que, según este
autor, es la ausencia de resistencia de los individuos en las relaciones
de producción lo que mantiene la ilusión ideológica
de que el sistema neo-capitalista es estructuralmente inmodificable.
Aunque podamos estar de acuerdo con Zizek en que el único acto
realmente político seria desmantelar esta fantasía ideológica
el problema reside, sin embargo, en cómo lograr que los agentes
sociales abandonen su distanciamiento cínico frente al funcionamiento
económico del sistema y se conciban como formalmente responsables
de la situación. Eva Parrondo Coppel.
Adendum: ¿Cómo lograr que los sujetos-agentes sociales
(se) den cuenta del goce derivado de la fantasía ideológica
capitalista estructurada a partir de la inmodificable lógica
sadomasoquista del ‘amo’ y el ‘esclavo’ para
así desmantelar esta fantasía y producir cambios económico-políticos?
¿Cómo lograr que el feminismo reconozca su indeseable
alianza con el discurso neocapitalista cuando produce un discurso victimista
sobre ‘la mujer’ o cuando, como señala Butler, es
cómplice de los objetivos colonialistas al imponer sus normas
de civilización a través de una elisión de las
culturas locales? ¿Cómo lograr que el feminismo no se
deje seducir por los nuevos fundamentalismos y conciba ‘la mujer’
no como un ‘conjunto natural’ de sujetos con derechos que
les han sido denegados sino como un ‘conjunto cultural’
de sujetos que en determinado momento histórico deciden producir
sus derechos?.
NOTAS:
(1) Autor junto con Chantal Mouffe de Hegemony and Socialist Strategy:
Towards a Radical Democratic Politics, Verso, Londres y NY, 1985.
(2) Autora del influyente libro de teoría política feminista:
Gender Trouble: Feminism and the Subversion of Identity, Routledge,
NY, 1990.
(3) Autor entre otros de The Sublime Object of Ideology, Verso, Londres,
1989; y The Plague of Fantasies, Verso, Londres y NY, 1997.
(4) Como ha señalado Eric Hobsbawn "la diferencia tradicional
entre la derecha y la izquierda, una partido del orden y de la permanencia,
otra partido del cambio y del progreso, ya no se pueden utilizar conceptualmente".
Eric Hobsbawn, Entrevista sobre el siglo XXI, Editorial Crítica,
Barcelona, 2000, p. 119.
(5) Judith Butler, p. 31.
(6) El teórico italiano Antonio Gramsci (1891-1937) desarrolló
este concepto para explicar el control de la clase dominante en el capitalismo
contemporáneo sin recurrir a la idea de violencia o de fuerza.
Para Gramsci el control político hegemónico conlleva cierto
consentimiento por parte de las clases subordinadas, es decir, que estas
no aceptan la hegemonía de forma pasiva sino que responden de
forma activa y resisten la dominación económica, política
e ideológica de las clases dominantes. Véase Andrew Edgar
y Peter Sedwyck, Key Concepts in Cultural Theory, Routledge, Londres
y NY, 1999, pp. 164-5. Quiero agradecerle a Steve Marsh su préstamo
de este diccionario.
(7) Slavoj Zizek, p. 218. Y Ernesto Laclau, p. 78.
(8) Slavoj Zizek, p. 324.
(9) Judith Butler, p. 35.
(10) Rosa Mª Rodríguez Magda "Transmodernidad, Neotribalismo
y PostPolítica" en Y después del Postmodernismo,
¿Qué?, p. 55.
© 2003, Eva Parrondo Coppel. Se permite la copia y la distribución
de este escrito en su totalidad a través de cualquier medio,
siempre y cuando su circulación sea sin ánimo de lucro,
se haga de forma literal y esta nota se mantenga
2003 www.evaparrondo.com
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