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Ocean’s
Eleven: Un análisis feminista
Julia Roberts. Feminismo.
En esta película sólo hay un personaje femenino.
En este sentido podríamos decir que se trata de una película
de hombres. Los once del título son hombres. Sin embargo, el
hecho de que el único personaje femenino esté interpretado
por una de las estrellas más importantes de Hollywood, ganadora
de un Oscar por su película anterior con el mismo director (Erin
Brockovich), puede tomarse como indicativo de la importancia no sólo
visual sino también narrativa de dicho personaje.
En efecto, el personaje femenino no sólo ocupa el lugar de “objeto
de deseo” del héroe (George Clooney), y por identificación
de los espectadores, sino que además cumple otras dos funciones
en relación al trayecto narrativo del héroe:
1- la mujer ocupa el lugar de “la motivación” de
la acción transgresora del héroe: el héroe planea
el ‘atraco perfecto’ para recuperar a la mujer: se trata
de su ex - mujer.
2- la mujer ocupa el lugar de “premio final” para el héroe
masculino.
Si tenemos en cuenta que en cualquier relato, el inicio y el final son
momentos privilegiados a nivel formal, podemos considerar que el personaje
femenino, a pesar de su breve aparición, es narrativamente crucial.
Ella no sólo articula el inicio de la trayectoria del héroe
definiendo dicha trayectoria como una trayectoria triangular/edípica
(la mujer como objeto de deseo imposible/prohibido: ella tiene una relación
con el dueño del casino) sino que además su presencia
en la secuencia final (cuando el héroe sale de la cárcel)
es esencial para el cierre de la película. Sin ella el final
no sería un “final feliz”.
Por otro lado, el personaje femenino, aunque aparece construido en tanto
que ‘objeto de deseo’ para el héroe-espectador, su
estatus narrativo no queda reducido a ‘ser objeto de deseo’
ya que también aparece construido en tanto que ‘sujeto
de deseo’ en la medida en que:
1- La primera aparición de la mujer es en un casino. PG de ella
con vestido rojo bajando una ostentosa escalera de un casino de Las
Vegas. La asociación de la mujer y el casino como convención
del cine de Hollywood para construir a la mujer como sujeto de deseo
sexual se remonta al cine negro de la década de 1940: El Sueño
Eterno, Callejón sin Salida, Gilda.
2- La película nos cuenta no sólo el trayecto narrativo
del héroe sino también el trayecto narrativo de la mujer:
su historia de amor/desamor/amor: ella fue la mujer del héroe,
lo abandonó porque le mentía (le era infiel), se involucró
en una relación con otro hombre al que no ama y que no la ama
ya que “la vendería”. Espera a que salga de la cárcel
el hombre al que ama (conserva “su alianza”) y que a su
vez la ama, ya que arriesga su libertad y su vida para recuperarla.
3- El personaje femenino toma sus propias decisiones narrativas: no
se deja ni robar (secuencia de la discusión mientras ella espera
al ‘villano’ para cenar) ni intercambiar/vender (abandona
al ‘villano’ cuando este está dispuesto a intercambiarla
por dinero).
Tratándose de una “película de atraco”, el
film establece inicialmente una equivalencia semántica entre
‘la mujer’ y ‘el dinero’: mujer=dinero. Esta
equivalencia se establece no sólo a partir del género
en relación al cual se organiza el relato sino que también
se establece a partir de la estrella que encarna al personaje femenino:
Julia Roberts alcanzó el estrellato con Pretty Woman.
Si al principio de la película el héroe ‘no tiene’
ni dinero ni mujer y el villano ‘tiene’ dinero+mujer, al
final de la película los términos se invierten y es el
héroe el que ‘tiene’ dinero+mujer y el villano el
que ‘no tiene’ ni dinero ni mujer. Sin embargo, la trayectoria
de la película no consiste simplemente en la inversión
de los términos en lo que se refiere al ‘tener masculino’
sino que además la oposición héroe/villano se produce
a partir de la relación que cada personaje masculino establece
con el personaje femenino:
1- El villano es aquel para quien la mujer tiene un precio: mujer=X
$.
2- El héroe es aquel para quien la mujer no tiene precio: mujer/dinero.
Es en la medida en que la película parte de la equivalencia mujer=dinero
para acabar por establecer, a través de la oposición héroe/villano,
una no equivalencia entre mujer y dinero (el dinero es robable/la mujer
no es robable), que podemos decir que la película no sólo
deconstruye a 'la mujer' como 'objeto de robo' entre dos hombres sino
que además la reconstruye como "premio final" del hombre
para quien Ella es un 'sujeto amable'.
© 2002, Eva Parrondo Coppel. Se permite la copia y la distribución
de este escrito en su totalidad a través de cualquier medio,
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se haga de forma literal y esta nota se mantenga
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